Vi oportuno dejar de escribir por motivos que vamos a obviar. Todo estos días he estado entre la confusión, la inseguridad, el artificialismo y otros estados improductivos e incluso autodestructivos. Bajaré tanto el volumen para contarte el siguiente secreto, que aunque a penas lo escuches no hará que amortigue tu caída: he estado sin saber qué hacer ni hacia dónde ir. Ha sido como una alienación de mi persona, como si me desligara de mi propio ser (algo que no quiero ni volver a sentir).
Si había algo que me ayudaba a combatir esa sensación era con total seguridad: escribir; pero no aquí. No, no podía escribir aquí lo que sentía, tenía que escribirlo en papel porque era lo que más a mano tenía cuando necesitaba escribir.
“No sé qué hacer, me quedo mirando al vacío mil horas después…”
P.D.: Como tantas otras cosas que empiezo y no acabo, esta entrada la empecé a escribir hace dos días y se me han escabullido las ideas que queria exponer…
¡Un abrazo!

Deja un comentario
Feed de los comentarios de este artículo