Los libros están sobre la mesa del salón, matemáticas y lengua, hay además los utensilios básicos del estudiante: bolígrafos, lápiz, goma, folios, libretas, calculadora y mi abanico.

Lope es, como mínimo, un hijoputa. Hemos quedado a las 18.30, he subido a su casa y me lo he encontrado echado en la cama intentando seguir conciliando la siesta. Lo he intentado despertar pero siempre me decía que en cinco minutos se despertaba, he optado por avisarle de que me iba y se ha levantado de un brinco. Eso sería a las 19.20, había quedado con él para ayudarle en el análisis morfosintáctico, que mañana tiene el examen de lengua. Son las 20.52 y ahora está en el sofá durmiendo mientras yo escribo esto.

Javi es, como mínimo, un bonachón

(El párrafo sigue en mi libreta, pero en el blog acaba aquí.)

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