Hace tiempo que no escribo, así que como no tengo nada que hacer hasta esa hora, pues escribiré lo que se me pase por la cabeza.

¿Podrías describir con pocas palabras lo que sientes ahora mismo?

Ahora mismo siento tantas cosas que no sé por cuál empezar, pero si no empiezo por alguna no empezaré.

He leído y releído entradas en blogs de psicología para poder comprenderme mejor, para poder hallar algo con lo que sentirme agusto, tranquilo y paz.

Mi vida nunca ha sido tranquila y ha estado movida por impulsos y eso me ha llevado a los extremos, los extremos nunca son buenos, ahora estoy intentando buscar paz, el equilibrio entre las cosas que hago, las que siento y las que pienso.

Siempre nos preguntaremos por cosas pasadas y por los puñeteros y si’s (¿Y si no hubiera hecho esto? ¿Y si no hubiera echado por este camino? ¿Y si no te preguntaras estas cosas? Mejor.). Si algo que siento es no preguntarme por estas cosas porque sin duda me haría daño y no quiero hacerme daño, porque mi mente es mía y tiene que ser constructiva y no autodestructiva. Por eso últimamente no me pregunto el por qué de las cosas, han sucedido y punto.

Pero a veces es fácil preguntarse el por qué de las cosas que sucedieron y más cuando no tienes nada que hacer… cuando tienes que acostarte, cuando te levantas, cuando vas por algún camino conocido y que te trae recuerdos agradables, pero los revives y son amargos.

No voy a estancarme en el pasado, es fácil decirlo pero es mucho más difícil hacerlo. Sólo hazlo, no lo pienses. (A veces lo impulsivo es constructivo.)

La esperanza es lo último que se pierde.

Vivo anclado a una esperanza, una esperanza que me hace daño, una esperanza de la que me tengo que deshacer.

Por eso: “La libertad consiste en perder toda esperanza.

Acabé, pero esto sólo es un trozo de las pocas palabras que puedo escribir.

¡Talue!

Advertisement